En este último semestre de bachillerato no sólo hubo un cambio significativo al entrar al área de Administración, sino que también ahora soy el copiloto del transporte. Un pequeño lujo para alejarme de los insufribles niños de kinder o de los mocosos de secundaria. O ellos se deshicieron de mí. Parece que nadie me quiere cerca.
La dueña de los transportes tiene su mafia bien establecida. Más o menos cinco camionetas a su disposición para llevar y traer a casi un centenar de pequeños futuros narcotraficantes. Pero yo voy en el transporte principal; el que ella maneja personalmente. Y yo de buen copiloto. Way to go.
Y allí he presenciado el poder que posee. A veces se le atraviesa algún papá desesperado en la apretada salida de mi gran escuela (digo "gran" por el tamaño, no porque sea grandiosa ni-- ustedes entienden) y en represalia comanda a los demás transportes la formación Alfa-Épsilon-Avestruz-Invertida para encerrarlo y que no pueda pasar de los 10 km/h. Luego empieza a reirse. Perversamente.
Todo el camino es así. Llevando chamaquitos por toda la ciudad, y como yo vivo al otro extremo, es todo un viaje de más de una hora, siendo yo de los primeros en subir y de los últimos en regresar a mi hogar. Un largo viaje que no estaría completo sin un buen tracklist patrocinado por la difunta Mininova y mi mejor amigo: mi iTouch. Pues pensé mal.
En general me cae bien y he-te-cé, pero como todas las personas que rebasan el medio siglo, es bien moralfag y cree que "el progreso nos está volviendo seres individualistas blablabla". Y le molesta que oiga mi iPod. ¿Ya les dije que tiene como su mafia con los transportes? Pues yo digo que es como Vito Corleone; buen trato, easy-talk, con su carácter fuerte y gran poder.
Antes me dejaba escuchar mi iTouch todo el camino: un poco de Metallica, Caifanes, Transmérol y lo que suelo escuchar a todo volumen, pero luego me obligaba sicológicamente a que me quitara los audífonos y me torturaba con alguna canción de Alejandro Fernández (puag) o un programa perturbador sobre enfermedades de transmisión sexual y el porqué no debo andar reproduciéndome con cualquier espécimen perteneciente al género femenino. Solo me resta decirle: FELICIDADES, ha hecho que mi vida sea un pedazo de tristeza y virginidad extrema. Plus, ya no hago ni el intento de poner una canción de Nile. Tan feliz que era yo escuchando Nile hasta que me sangraran los oídos.
Ni siquiera tengo ganas de que mi iTouch se asome por ahí. Lo peor es en la tarde que el transporte va repleto de pequeños engendros del demonio que gritan cualquier pendejada y la repiten religiosamente cada dos segundos. Ah, el futuro de México.
Ni siquiera tengo ganas de que mi iTouch se asome por ahí. Lo peor es en la tarde que el transporte va repleto de pequeños engendros del demonio que gritan cualquier pendejada y la repiten religiosamente cada dos segundos. Ah, el futuro de México.
Y luego le sigo que acaban de distraerme. Nunca distraigan a un escritor ni en lo más mínimo. Por lo menos yo no soporto ruido o "música", como a ustedes les gusta llamarle, cuando estoy concentrado en algo. Congratz a ustedes también, por acabar con mi único post en dieciocho siglos.
El mundo se está quedando sin genios: Einstein se murió, Beethoven se quedó sordo y a mí, a mí me duele la cabeza.